Denis Alejandro Dieguez Tije,
siempre supe que las lineas eran lo mio, desde que los maestros
en básicos me pedían dibujar en la pizarra, desde que la
profesora de artes plásticas me presagiaba ser arquitecto, desde que
todos estos maestros me pedían bodegones pintados por mi a los 11
años, yo sabia que la arquitectura a acompañado al hombre en sus actividades,
el hombre se rodea por la arquitectura y sus funciones, por eso nunca tuve que
decidir que quería ser cuando fuera grande, aunque si me lo hubieran
preguntado a los 7 quería ser arqueólogo puede que por los
dinosaurios o mas bien porque siempre me ha gustado la
historia detrás de los muros, pero yo nunca pensé poder
hacer historia en un muro.
He tenido suerte de no tener
un destino perfecto, trabajando como carnicero o como conserje me he visto
a mi, como el consumidor de un espacio o de una actividad configurada
por áreas y un baño de humildad que no siempre es bienvenido. Me
considero una alma vieja, o alguien que tiene demasiada nostalgia por el pasado,
talvez ni fue mi pasado sino el de pueblos y ciudades que no pude vivir, a eso
mi afición a películas en blanco y negro, con
mucha tradición y drama.
A los 8 años años inicie
estudiando dibujo en una casa de la cultura, haciendo dibujos para mi casa y
para mi abuela, tras perderle esos dibujos volvieron a mi. He actuado
pero no me considero digno de llamarme actor, alguien que a jugado su suerte
por reencarnar la de otro, ese no soy yo, pero he colaborado en el coro
de mi iglesia, para mi no existe una frontera entre un Dios y la naturaleza de
un hombre, a menos que sea un simple techo.
Tras dejar todo ese fragmento
de mi vida, comencé mi carrera en la facultad de arquitectura de la
USAC, donde he dejado horas de trabajo, paralelas a
felicidad, depresión y dicha, es por esto que he recolectado los
trabajos hechos por mis manos, cada uno diferente pero hechos con la
misma ilusión.














